Cumbia
Porque mi adolescencia la disfruté también escuchando “el que no salta es un cheto”, del rey de la Cumbia Villera. En esa época no era ningún rey. Vivía a 3 cuadras de mí barrio, un barrio de muy mala fama hasta hoy en día, pero existían los códigos. Se escuchaba cumbia durante el día en las veredas mientras jugábamos a la pelota en la calle. Hasta qué veíamos a lo lejos un Mitsubishi último modelo amarillo imponente. “Mirá, ¡ahí viene Pablo!”, alertaba un amigo. Entonces dejábamos la pelota un segundo y nos íbamos rajando a rodearle el auto como chicos embobados frente a un famoso que era del barrio. “¡Pablo, Pablo! Un saludo, ¡Pablo!”. Entonces el Mitsubishi amarillo paraba y se bajaba el vidrio polarizado del conductor -Hola chicos, cómo andan?, Qué andan haciendo? -Pablo sos un genio, Pablo! Me firmás la remera? -Bueno, pero mirá qué no sale, eh. -Gracias Pablo, sos lo más! Mandanos saludos en la tele. -Gracias, gracias… Bueno, m...