Carta para mi abuelo

 

Hola abuelo, cómo estás. Aquí todo marcha más que bien. No sabés cómo quedó el auto! Si, tu autito… Si estuvieras ahora con nosotros estarías orgulloso de este fierrazo. Le hicimos el motor hace unos años y de a poquito lo fuimos levantando con mucho esfuerzo y orgullo. Me lleva a todos lados y sin ningún problema. Con la vieja siempre nos preguntamos cómo sería tu reacción al ver algo que tanto querías, mejor que antes, y a pesar del tiempo, se me viene tu sonrisa de orgullo a mi mente.

Personalmente no tengo ya muchos recuerdos claros tuyos, son recuerdos de recuerdos. Pero los tengo bien adentro. Me acuerdo de tus pantalones de vestir grises y tus mocasines enormes que me probaba cuando jugaba a disfrazarme, en tu casa. Cómo olvidar esas siestas eternas… bah, en realidad vos dormías mientras yo jugaba a los soldaditos a un costado. Siempre recuerdo a la abuela diciéndome, casi como un reto, “jugá despacito que el nono tiene que descansar”. Entonces yo jugaba casi en modo silencio. O cuando recostados yo jugaba con tu cicatriz en la panza imaginándome que eran las vías del ferrocarril.

Son flashes de imágenes que me vienen a la mente en algunos momentos. Te fuiste cuando yo tenía 8 años y me habías prometido que si salías de esa ibas a jugar conmigo a la compu que compramos con mi papá.

Bueno abuelo, me despido porque están por llegar unos amigos para jugar al truco y soy el anfitrión. Ah, tengo tu mazo de cartas italianas bien guardadas para ocasiones especiales, como esta.

Un fuerte abrazo, nono. Nos encontramos algún dia.

Adios. Tu nieto.

Comentarios