SAQUEOS
Un día como hoy pero hace 20 años, tocaban el timbre de mi casa, como era habitual en el edificio. Yo iba a atender la puerta, pero esta vez mi vieja no me dejó “Voy yo, quédate ahí”, me dijo muy seria y anticipándose. Era nuestra vecina Carmen que nos alertaba sobre posibles saqueos. Yo ni sabía lo que significaba esa palabra “SAQUEO”. Y mi vieja me explicó de forma rápida y sin tanta vuelta. “Es cuando un grupo de gente se pone de acuerdo y decide robar un almacén”, me dijo. Yo pensaba ¡qué bueno eso! Por fin algo inteligente para hacer sin que vayas en cana, pero después entendí lo de robar por necesidad y el hambre
Enseguida prendimos la tele y nos asomamos a la ventana de la habitación de mis padres, vivíamos en un segundo piso y pudimos divisar a lo lejos el Carrefour, que había abierto hace poco en Acceso y Ruta 202, aglomerado de gente en la entrada, como si fuera un recital de rock a punto de comenzar y afuera gente por entrar.
Mi hermano corrió a buscar los binoculares que le habían regalado para su cumpleaños, eran unos binoculares que hoy cuestan alrededor de 3 sueldos básicos, pero en esa época era barato. Ahí fue cuando pudimos ver la desesperación en la cara de la gente. Había miles de personas queriendo entrar para agarrar comida, bebidas, de todo. Algunos vivos iban ya por electrodomésticos porque la góndola de alimentos ya estaba vacía. También se llevaban televisores, pero después me di cuenta que un televisor vale mucha comida.
En ese momento escuchamos un murmullo cada vez más intenso en la calle, giramos 60 grados y vimos (sin binoculares), a media cuadra de nuestra casa, cómo vaciaban el supermercado chino de la esquina. Era un hormiguero de personas saliendo con bolsas, muchas bolsas, muchísimas, otros cargando directamente las góndolas, una real locura estaba frente a nuestros ojos. A 3 metros de la entrada del local, a un costado, pudimos ver a los tres chinos llorando desconsoladamente. La mujer, el chino y la nena de cinco años que entendía menos que yo. Nunca vi a una familia tan desolada llorando junta, sin consuelo, mientras le saqueaban el local sin medir palabras.
Pero lo más llamativo de eso fue ver a nuestros propios vecinos, nuestros amigos de toda la vida, robarles a los chinos. Estaban robando el supermercado al que iban a comprar habitualmente. En un momento la vimos a Carmen, nuestra vecina que nos vino a alertar, entrando al súper con cajas vacías para llenarlas con mercadería. Algunos estaban sinceramente en una muy mala situación económica, otros no tanto.
Me acuerdo que al padre de Hernán lo habían echado de su trabajo en el que estuvo más de 20 años, al parecer cambiaron los dueños y hubo reducción de personal. “Vos, vos, vos y vos, aquel también. Están despedidos”. Así le pasó a gran parte de la población.
Excelente artículo. Cuanta desesperación causaban los saqueos !!!
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